Obras Sobre Papel

Glenn Rossbach

Inauguración: 7 de febrero de 2017 a las 20 horas

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“(…) Sujetos masculinos solemnes, serios y pensativos inundan su trabajo. Dentro de estas obras mayormente figurativas, reside una carga de confrontación y franqueza que penetra el espectador; algo que sólo está exagerado por el elemento visual de su obra: ángulos irregulares entrelazan con líneas fibrosas que a veces imitan mapas topográficos. Aquí se encuentra una relación conceptual con la obra: el artista narra la formación de la relación con sus modelos mientras que los dibuja, como si los hubiera mapeado físicamente y psicológicamente. Su pluma o el pincel actúan como sensores que escanean para sustancia e interés, por secretos y deseos. Registran las inflexiones, grietas, contornos e irregularidades del cuerpo (….)”

Gabriel Virgilio Luciani

Element

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Behind all surfaces exists a previously unseen world. When we dare to peel back the superficial layer we find intrigue, secrets, desires, rust, marrow and molecules. These inner layers are harder to access. They require time, patience, analysis and sharpened skills. But once reached, these layers are like precious amethyst troves hidden under rough, grey surfaces. Furthermore, said layers are essential to the structure and stability of all things living and inanimate. Chelsea Davine’s resounding work explores these unseen structural layers by giving them a well deserved attention. She urges us to delve and go beyond the veneers and exteriors in search of simple, quotidian beauty. This body of work, documented on steel and canvass— two natural and industrial elements whose uses vary from utilitarian to aesthetic—, is derived from the five classical elements: Earth, Air, Fire, Water and Aether. With these pieces, Davine provokes an almost archetypical catharsis in the viewer: we recognise the industrial textures, the maternal organic earth tones, the geometric forms and tonal contrasts that mimic landscapes. The artist takes advantage of these iconographic forms and textures that have existed since the beginning of time which adds a kind of universalism to her work. One has the chance to recede into their memories and recall elemental, geometric mirages before the resonant familiarity of the pieces. The confrontational tactile element is hard to miss. It’s no surprise given her sculpture background which seems to ‘chisel’ and ‘oxidise’ the entirety of her work. Davine is never timid about what she wants to express. Her pieces present themselves with a rigid staunchness but are never too proud or egotistical and are comprised of layers upon layers of bold and brazen textures which she methodically and repetitively applies and peels back again. This cyclical procedure is very congruent to the concept: the five elements are the foundation and structure of the cycle of life so it would only make sense to work cyclically. With that, Davine literally re-cycles materials, techniques, colours and found objects that already exist in nature or in everyday life. She simply joins them and gives them a place to live. In the end, her work is highly processual yet she never denies aesthetics; the gold leaf shimmers and glistens, the vibrant aquamarines and crimsons bellow and crash, the undulating auburns hum. That said, the application of said material is very much respectful to its raw state. Davine lets nature speak for herself; the artist simply makes it evident.

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Gabriel Virgilio Luciani

Darrere de totes les superfícies hi ha un món prèviament desconegut. Quan ens atrevim a pelar la capa superficial, hi podem trobar intriga, secrets, desitjos, rovell, medul•la i molècules. Aquestes capes internes són més difícils d’accedir. Requereixen temps, paciència, anàlisi i una destresa esmolada. Però a l’hora d’arribar-hi, aquestes capes són com cofres d’ametista preciosos amagats sota superfícies aspres i grisos. D’altra banda, aquestes capes són essencials per a l’estructura i l’estabilitat de tots els éssers vius i inanimats. El treball ressonant de Chelsea Davine explora aquestes capes estructurals i ocultes, donant-les una merescuda atenció. Ella ens convida a aprofundir i anar més enllà de les aparences i exteriors en recerca de la bellesa simple i quotidiana. Aquestes obres, documentades en acer i llenç— dos elements naturals i industrials que tenen usos que varien des d’utilitarista a estètic— es deriven dels cinc elements clàssics: Terra, Aire, Foc, Aigua i Èter. Amb aquesta sèrie, Davine provoca una catarsi gairebé arquetípica en l’espectador: nosaltres reconeixem les textures industrials, els tons maternals i orgànics de la terra, les formes geomètriques i els contrastos tonals que imiten paisatges. L’artista s’aprofita d’aquestes formes i textures iconogràfiques que han existit des de sempre; cosa que afegeix una mena d’universalisme al seu treball. L’espectador té l’oportunitat de retrocedir, viatjar en les seves memòries i recordar miratges elementals i geomètrics davant la familiaritat ressonant que les obres emeten. L’element de confrontació tàctil és difícil passar per alt. No s’estranya, però, donats els seus estudis d’escultura que semblen “cisellar” i “oxidar” la totalitat de la seva obra. Davine no és tímida a l’hora d’expressar-se. Les seves peces es presenten amb una fermesa rígida però mai són massa orgulloses ni egoistes i estan compostes de capes i capes de textures audaces i exuberants que s’apliquen de forma metòdica i repetitiva. Aquest procediment cíclic és molt congruent amb el concepte: els cinc elements són la base i l’estructura del cicle de la vida llavors, treballar cíclicament ve de forma natural. De fet, Davine literalment re-cicla materials, tècniques, colors i objectes aleatoris que ja existeixen a la natura o la vida quotidiana. Només els adjunta i els hi dóna un hàbitat. Al final, el seu treball és fortament processual però ella mai nega l’estètica; els reflexos de pa d’or brillen, els carmins i aiguamarines vibrants criden i bramen, els borgonyes ondulants cantussejen. Dit això, l’aplicació d’aquest material és molt respectuosa al seu estat cru. Davine permet que la natura parli per si mateixa; l’artista simplement hi evidencia.

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Gabriel Virgilio Luciani

Detrás de todas las superficies hay un mundo previamente desconocido. Cuando nos atrevemos a pelar la capa superficial, podemos encontrar intriga, secretos, deseos, herrumbre, médula y moléculas. Estas capas internas son más difíciles de acceder. Requieren tiempo, paciencia, análisis y una destreza afilada. Pero a la hora de llegar, estas capas son como cofres de amatista preciosos escondidos bajo superficies ásperas y grises. Por otro lado, estas capas son esenciales para la estructura y la estabilidad de todos los seres vivos e inanimados. El trabajo resonante de Chelsea Davine explora estas capas estructurales y ocultas, dándoles una merecida atención. Ella nos invita a profundizar e ir más allá de las apariencias y exteriores en búsqueda de la belleza simple y cotidiana. Estas obras, documentadas en acero y lienzo- dos elementos naturales e industriales que tienen usos que varían desde utilitarísta a estético- se derivan de los cinco elementos clásicos: Tierra, Aire, Fuego, Agua y Éter. Con esta serie, Davine provoca una catarsis casi arquetípica en el espectador: nosotros reconocemos las texturas industriales, los tonos maternales y orgánicos de la tierra, las formas geométricas y los contrastes tonales que imitan paisajes. La artista se aprovecha de estas formas y texturas iconográficas que han existido desde siempre; lo cual añade una especie de universalismo a su trabajo. El espectador tiene la oportunidad de retroceder, viajar en sus memorias y recordar espejismos elementales y geométricos ante la familiaridad resonante que las obras emiten. El elemento de confrontación táctil es difícil pasar por alto. No se extraña, pues, dados sus estudios de escultura que parecen “cincelar” y “oxidar” la totalidad de su obra. Davine no es tímida a la hora de expresarse. Sus piezas se presentan con una firmeza rígida pero nunca son demasiado orgullosas ni egoístas y están compuestas por capas y capas de texturas audaces y exuberantes que se aplican de forma metódica y repetitiva. Este procedimiento cíclico es muy congruente con el concepto: los cinco elementos son la base y la estructura del ciclo de la vida entonces, trabajar cíclicamente viene de forma natural. De hecho, Davine literalmente re-cicla materiales, técnicas, colores y objetos aleatorios que ya existen en la naturaleza o la vida cotidiana. Sólo los adjunta y les da un hábitat. Al final, su trabajo es fuertemente procesual pero ella nunca niega la estética; los reflejos de pan de oro brillan, los carmines y aguamarinas vibrantes gritan y braman, los borgoñas ondulantes canturrean. La aplicación de este material es muy respetuosa a su estado crudo. Davine permite que la naturaleza hable por sí misma; la artista simplemente evidencia.

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Gabriel Virgilio Luciani

Constelaciones sobre blanco

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Blanca entomología
(Texto de Albert Lladó)
 
Benjamí Tous  (Almacelles, 1949) es un creador. Es la única palabra que puede definirlo de una manera precisa y urgente. Y es que cuesta encerrarlo en etiquetas estancas porque, aunque conoce todas las técnicas, desde el óleo de grandes dimensiones hasta la ilustración (lleva publicando el personaje del Eloi en prensa desde 1971), sus diarios nos muestran que siempre, a la vuelta de la esquina, existe una brecha más. Ha explorado todas las posibilidades de la pintura, experimentando incluso con diversas caligrafías y diferentes personajes, y dotando de nuevos significados a objetos cotidianos como la palmera o la farola. El taxi negro y amarillo, muy recurrente en sus personalísimos mapas urbanos, es, ya, una suerte de electrocardiograma que nos descubre su pulso de cronista. Tous es, entonces, creador y cronista al mismo tiempo. Sin renunciar ni a lo  microscópico ni a la panorámica. En todas sus obras, por muy alejadas que parezcan entre ellas, siempre encontramos la idea de paisaje. Somos paisaje.
Constelaciones sobre blanco recoge todos esos giros, esas investigaciones, para regresar a una esencia que Tous detecta pronto, cuando estudia junto a Joan Hernández Pijuan. Incluso esa fascinación por los múltiples tipos de papel refleja que hay una voluntad de colección, de recolección, en el sentido más amplio. La ciudad se ha convertido en puro ruido y el artista, creador y cronista, quiere adentrarse en las capas de la inmediatez para indagar en la comedia humana que habita nuestras urbes. La única manera de hacerlo (y eso lo sabe bien el pintor) es afilar la mirada, como si fuera una daga, para darnos cuenta de que ese universo nos exhorta, que la perspectiva radica en el matiz, en el color desnudo y tierno que vemos en todas estas piezas.
Somos paisaje pero también somos éxodo. La propuesta que nos hace Tous es superar el artificio del retrato quieto para que nos observemos, a nosotros mismos, en pleno movimiento. La herida, el grupo, la comunidad se desplaza tras una fuerza de la que pocas veces somos conscientes. La identidad es saber interpretar ese compás, esa estrategia intuitiva de un desplazamiento que tiene más de rizoma que de árbol. La vuelta a la raíz, indómita e indomesticable, tiene mucho que ver con el propio regreso de Tous a los interrogantes que le acechaban cuando estaba comenzando. Desde el oficio de hoy, pero desde lo salvaje del ayer.
Vivimos, como nos dice el filósofo Byung-Chul Han, inmersos en el enjambre. La multitud, que ya no se detiene a pensar el devenir, respira prisa. No se percata de la presencia del otro. Y el presente se comporta con un tirano con el pasado y el futuro. La vivencia y la experiencia, aunque lo hayamos olvidado, no son la misma cosa. En el primer caso se trata de algo meramente acumulativo, mientras, la experiencia, por el contrario, es algo único. Tous rescata esa paradoja del mundo contemporáneo, del vaivén cotidiano, y nos brinda en cada pintura la condición de posibilidad para repensar la experiencia. Si nos fijamos bien en estas constelaciones, cada fragmento es un fragmento de vida. El creador hace latir la pintura. El cronista pone todos los detalles para que (re-) conozcamos al ignorado tras la marabunta.
Uno no sabe a veces si está observando un grupo de insectos, una blanca entomología, o una masa indeterminada de personas. Esa supuesta ambivalencia es muy hábil porque interpela a la transformación, tantas veces callada, del ser humano en su cosificación. Interpela, pues, a su metamorfosis. ¿En qué momento exacto Gregorio Samsa deja de ser un viajante?
La utilización de insectos como motivo artístico forma parte de una larga tradición dentro de la pintura. Que se lo digan a Dalí, y a su obsesión por las hormigas. El caso de las moscas es más evidente, incluso. Murillo o Brueghel son buena muestra de ello. Por su parte, Elias Canetti llamará a sus aforismos El suplicio de las moscas. La historia de la música también está repleta de esas imágenes. Recordamos, por ejemplo, El diario de una mosca, del Mikrokosmos de Béla Bartók. O el famoso moscardón de Rimsky-Korsakov, que protagoniza el final del tercer acto de La Leyenda del Zar Saltán. Éste último podría ser, sin duda, una espléndida banda sonora para las Constelaciones sobre blanco a las que nos invita Benjamí Tous.
Escuchen, vean, y sientan el paisaje. Ustedes son el protagonista. ¿No oyen, ya, el zumbido que se acerca?
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Constelaciones sobre blanco
(Texto de Gabriel Virgilio Luciani)
Es fácil perderse en el mundo saltando y torciendo de Benjamín Tous. Debido la cantidad de capas, el espectador no puede evitar fusionarse con estas escenas exuberantes y nostálgicas. Sus iconos son los protagonistas de su vida. Son amigos, amantes, flamencas, superhéroes, personajes de cómics, árboles, elefantes y escobas. Frecuentemente, la mayoría de estos hacen camafeos cinematográficos en sus episodios ‘hiper-enlazados.’
No hay ninguna manera de entender la obra de Tous sin considerar el sonido. En sus viñetas urbanas, se oyen murmullos, gritos, palabras melosas y monotonía cotidiana. Cuando él pinta, canta. Es capaz de encontrar un sonido que corresponde a su marca; lo que indica su vínculo profundo a la música. Esto se evidencia en el ritmo staccato de los personajes minúsculos que se esparcen por la tela en “Más etéreos” y luego en la estructura armoniosa de objetos cotidianos en “Ca un ye ca uno.” Esta musicalidad y sonoridad añade otra capa de interés y complejidad a sus pinturas. Sus pinceladas y marcas laten con una energía alegre ya la vez salvaje y sexual.
Sus obras son como fábulas y cuentos cortos. El espectador tiene la oportunidad de participar en las escenas vibrantes de vodevil y sus ambientes urbanos y familiares. La calidad narrativa en sus piezas evoca la de Bruegel y sus escenas épicas de nieve. Lo que añade una cierta teatralidad en las viñetas de Tous es la manera en que aplana el espacio completamente, como los fauvistas. Esta bi-dimensionalidad añade un efecto sorprendente, como parece que Tous niega toda convención acerca de la física y la perspectiva. Sus protagonistas parecen retroceder mientras el fondo avanza como visto en “Trocitos de cielo recuperados.” Es decir, él niega las estructuras espaciales convencionales y, a la vez, crea una plataforma nueva una especie de limbo dónde viven formas, figuras y sonidos relativamente identificables. Suele reducir el tamaño de sus figuras para que puedan flotar y volar como arena lanzada al viento.
Las obras de Tous no existirían sin su interacción con la gente. Por este motivo, a menudo habla de la vida de la calle. Este mundo social llena sus obras con una vitalidad inherente a la Europa urbana, dando a estas obras una calidez e intimidad notable. Nunca son productos exclusivos, pomposos ni pretenciosos. Con humor, invita a todas las celebridades, los ‘frikis,’ los marginados, la gente común, los clérigos y los monjes; el superficial y el único, el ortodoxo y el radical. Debido al reparto diverso, es difícil de no sonreír.

Grises

frente

dorso

ANNA DART

“No, no soy humana, tengo acuarela en mis venas…” – así se define esta pintora joven de arte moderno, ilustradora de moda europea, instalada en Barcelona, España.

Anna Dart dedica su tiempo a definir y consolidar su propio estilo creando con exquisitez imágenes elegantes en acuarela. Interesada en el retrato psicológico, Anna Dart presenta diferentes personajes con sus fantasías y sus pasiones, pintando de manera provocativa la sexualidad, la sensibilidad y la distancia personal. Los trazos de las acuarelas de Anna Dart muestran las fortalezas y las debilidades a la vez de esta artista que busca captar la curiosidad del espectador desde una mirada sincera y profunda.

Haciendo encargos particulares y participando en los festivales de arte durante los últimos años (Art. Fair 2014, Colonia, Alemania; Bosom BCN Sping Exhibition, Rising Talents y el Festival del Arte Feminino “La miradas de las mujeres”, ambos en España, 2013, Festival “Colores de España”, China, 2014; Festival de Arte Erótico, Rochester, EEUU, 2015, ARTBAHO, festival internacional de arte contemporáneo, 2016), Anna Dart ha ido suscitando interés en varias galerías de arte, revistas de cultura y moda internacionales. Una parte importante de la obra de Anna Dart pertenece a colecciones privadas (Estados Unidos, Francia, Alemania, España, Ucrania, Rusia) y a particulares tan famosos como Maïa Vidal, Jason Mraz, Kurt Vile, Ricardo Macedo, Pablo Alborán, Antony and the Johnsons, Sidonie etc.

ANNA DART

“No, I am not a human, I have got watercolour in my veins…” – that is the way this young fashion illustrator and painter defines herself.

Currently based in Barcelona, Spain, Anna Dart dedicates her time elaborating her own elegant style, creating sensual bohemian images in exquisite watercolour. Interested in psychological portrait she leads to show different characters with their fantasies and passions and provocatively paints sexuality and sensitiveness, personal distance and melancholy.

Anna Dart has been approached exclusively by numerous galleries, various international magazines dedicated to the art, culture and fashion and by 5 stars hotels art projects and also participated in the art festivals of both national and international levels (Art.Fair, 2013 as well as 2014, Cologne, Germany; Bosom BCN Sping Exhibition, Rising Talents and the Festival of Feminine Art of Spain, 2013, The colours of Spain Art Festival, China, 2014; Rochester Erotic Arts Festival, NY, 2015, ARTBAHO, international festival of contemporary art, 2016). Her works are in private collections in different countries of the world (the USA, France, Germany, Spain, Ukraine, Russia etc.) and of such famous people as Maia Vidal, Jason Mraz, Kurt Vile, Ricardo Macedo, Pablo Alborán, Sidonie etc.

Antipodes

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AntipodesAntipodes es un proyecto de carácter experimental que explora la noción de “ubicación” desde una perspectiva conceptual y física. Dieciséis artistas residentes en puntos opuestos del mundo