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Ir y Venir

Esther Maré

Exposición:  Inauguración 9 de Noviembre 2017 – 19:00h – 21:30h

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“(…)Doreen Massey diría que “el espacio es producto de las relaciones, relaciones que están necesariamente implícitas en las prácticas que deben realizarse, siempre está en proceso de formación, en devenir, nunca acabado, nunca cerrado.” Todo procedimiento es efímero, y en teoría tiene una finalidad, la cual implica un cierre. Pero, ¿qué ocurre cuando nos cedemos a este hecho, si aceptamos que el procedimiento y el espacio —que nunca s’acaben— también son válidos por si solos y también se merecen un espacio en la pared de una galería? Tendríamos, pues, algo parecido a las fotografías de Esther, un proyecto que aborda —sin querer— el conceptualismo y el meta-discurso de una manera sobria y refrescante, dado la superioridad auto-asignada por el arte conceptual que suele ocupar las galerías más destacables.(…)”

“(…)Entonces, esta serie de fotografías y bolsas —que no requieren ninguna justificación por parte de la diseñadora— a un nivel conceptual ya funciona del mismo modo que sus encargos gráficos; ella simplemente intenta encontrar la manera más directa, más clara de explicar un hecho —no un discurso abstracto ni una noción metafísica, sino algo que meramente existe y sucede: su hogar, sus bolsas y su movimiento entre dos lugares.

Gabriel Virgilio Luciani

Comisario, crítico de arte

Convergence

Allison Brown

Exposición: del 28 de junio al 4 de noviembre de 2017

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One has to almost squint their eyes when looking at Allison Brown’s
work. Looking at the details, searching for compositional coherency and
analysing the flow doesn’t do the work justice. To fully experience her
work, one must cede themselves to the meshy, fragrant and even
ephemeral tissue that binds her work together. Bound is an ideal verb to
understand her work: her materials work harmoniously together, never
forced, melded or pressed; just bound. At times, her work is literally held
together by a string exaggerating it’s delicate, effervescent quality, in a
way echoing the fragility of time and memory.
She explores the unseen, the remnants and remains, the facet and not the
whole, the ruins and not the construct, that which goes unperceived, that
which is forgotten, she taps into our collective past. Never showing the
surface nor the core, Brown captures the in-betweens, the shimmering,
glistening textures that only come out in a certain light, exaggerating the
ephemeral nature of the work. She snatches the transition, like the
moment when afternoon slips into evening. This is how she confuses
space. Even the wood’s reflective quality makes it difficult to put
everything in place and establish what is in the foreground versus the
background. Again it’s a mistake to try: there is no front nor back, above
nor under, just middle.
The gentle wisps, shadows, reflections, drips and stains whisper. The
laced forms trickle down and hum as they caress their support. One may
find themselves dazed by the work, calmed and quieted. That said, her
work evokes a similar sensation to an afternoon nap after taking too
much summer sun: it’s not quite deep enough to be sleep, yet you’re not
awake, yet another in-between. This dreamy, liquid element connects with
her concept. These textures and patterns come from her grandmother’s
house in Texas as well as other places she has inhabited over the years.
In her own words, the artist remembers most experiences by texture,
more so than faces. She invites us to navigate this space with her, but to
avoid being solipsistic or general, she employs a universally known
language: nostalgia. Yes, it is her grandmother and her experience, but
she taps into the universal experience of memory using almost
archetypal patterns and materials: we all know what the past feels and
looks like. In fact, while looking at her work, it’s hard not to say, “this
reminds me of…..”

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Gabriel Virgilio Luciani

Cal aclucar els ulls quan es mira el treball de n’Allison Brown. Fixar-se
en els detalls, cercar una coherència compositiva i analitzar el flux no fa
justícia a l’obra. Per gaudir de la seva obra del tot, cal cedir-se al teixit
reticular, fragant i fins i tot efímer que vincula el seu treball. Vincular
és un verb ideal per entendre la seva obra: els seus materials treballen
en harmonia, i no d’una manera forçada, fosa o pressionada; sinó
simplement vinculada. De vegades, les seves obres estan literalment
unides per un fil; cosa que exagera la delicadesa i l’efervescència que,
de certa manera, ressona amb la fragilitat del temps i la memòria.
Ella explora l’invisible, les restes i els vestigis, la faceta i no el conjunt,
les ruïnes i no la construcció, allò desapercebut, allò oblidat, ella es
nodreix del nostre passat col·lectiu. Com que mai mostra la superfície ni
el nucli, Brown captura l’entremig, aquelles textures brillants i lluents
que només surten en una certa llum, exagerant el caràcter efímer de
l’obra. Ella arrabassa la transició, com el moment en què la tarda
s’esdevé el vespre. Així, ella confon l’espai. Fins i tot, la qualitat reflexiva
de la fusta fa que sigui difícil posar tot al seu lloc i establir el que està en
primer pla en comparació amb el fons. Un cop més, resulta erroni
intentar de fer-ho: no hi ha un davant ni un darrere, un per sobre ni un
per sota, només hi ha un mig.
Els brins suaus, les ombres, reflexions, degotejos i taques xiuxiuegen.
Les formes fibroses gotegen cap avall i taral•legen mentre acaricien el
seu suport. Pot trobar-se atordit per les obres, silenciós i en pau. Dit això,
la seva obra evoca una sensació similar a una migdiada després d’haver
pres massa sol d’estiu: no és prou profund per ser el somni de debò, però
a l’hora no estàs despert, un altre entremig. Aquest element líquid i
oníric connecta amb el seu concepte. Aquestes textures i patrons
provenen de la casa de s’àvia a Texas entre altres seus en que ella ha
habitat. En les seves pròpies paraules, l’artista recorda la majoria de les
seves experiències per les textures, que no pas per les cares. Ella ens
convida a navegar per aquest espai, però, per evitar ser solipsista o
general, empra un llenguatge universalment conegut: la nostàlgia. Sí,
és s’àvia i la seva experiència, però ella es nodreix de l’experiència
universal de la memòria mitjançant l’ús de patrons i materials gairebé
arquetípics: tots sabem com és i com se sent el passat. De fet, mentre es
mira al seu treball, resulta difícil no dir, “això em recorda a …..”

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Gabriel Virgilio Luciani

Hay que entrecerrar los ojos cuando se mira al trabajo de Allison Brown.
Fijarse en los detalles, buscar una coherencia compositiva y analizar el
flujo no hace justicia a la obra. Para disfrutar de su obra del todo, hay
que cederse al tejido reticular, fragante e incluso efímero que vincula su
trabajo. Vincular es un verbo ideal para entender su obra: sus materiales
trabajan en armonía, y no de una manera forzada, fundida o presionada;
sino simplemente vinculada. A veces, sus obras están literalmente unidas
por un hilo; cosa que exagera la delicadeza y la efervescencia que, de
cierta manera, resuena con la fragilidad del tiempo y la memoria.
Ella explora lo invisible, los restos y los vestigios, la faceta y no el
conjunto, las ruinas y no la construcción, lo desapercibido, lo olvidado,
ella se nutre de nuestro pasado colectivo. Como nunca muestra la
superficie ni el núcleo, Brown captura el entremedio, esas texturas
brillantes y relucientes que sólo salen en una cierta luz, exagerando el
carácter efímero de la obra. Ella arrebata la transición, como el momento
en que la tarde se convierte en noche. Así, ella confunde el espacio.
Incluso, la cualidad reflexiva de la madera hace que sea difícil poner todo
en su sitio y establecer lo que está en primer plano en comparación con el
fondo. Una vez más, resulta erróneo intentar de hacerlo: no hay un frente
ni un detrás, un por encima ni un por debajo, sólo hay un medio.
Las hebras suaves, las sombras, reflexiones, goteos y manchas susurran.
Las formas fibrosas gotean hacia abajo y tararean mientras acarician su
soporte. Puede encontrarse aturdido por las obras, silencioso y en paz.
Dicho esto, su obra evoca una sensación similar a una siesta después de
haber tomado demasiado sol de verano: no es suficientemente profundo
para ser el sueño de verdad, pero a la vez no estás despierto, otro
entremedio. Este elemento líquido y onírico conecta con su concepto.
Estas texturas y patrones provienen de la casa de su abuela en Texas
entre otras sedes en que ella ha habitado. En sus propias palabras, la
artista recuerda la mayoría de sus experiencias por las texturas que por
las caras. Ella nos invita a navegar por este espacio, pero para evitar ser
solipsista o general, emplea un lenguaje universalmente conocido: la
nostalgia. Sí, es su abuela y su experiencia, pero ella se nutre de la
experiencia universal de la memoria mediante el uso de patrones y
materiales casi arquetípicos: todos sabemos cómo es y cómo se siente el
pasado. De hecho, mientras se mira a su trabajo, resulta difícil no decir,
“esto me recuerda a …..”

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Gabriel Virgilio Luciani